( ππŽπ„πŒπ€π‘πˆπŽ) π‚π€π“Γππ€π’πˆπ’ - 𝐀π₯𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐏è𝐫𝐳. 𝐕 ⚔️πŸ‘️‍πŸ—¨️ -𝕰𝖑 π•»π–”π–Šπ–’π–†π–—π–Žπ–” π–‰π–Š π–‘π–”π–˜ π•¬π–—π–ˆπ–†π–“π–”π–˜





β„‚π”Έπ•‹Γπ”Ήπ”Έπ•Šπ•€π•Š 










CATÁBASIS


Yo veΓ­a el abismo iΓ³nico con inocente perplejidad,
de ruinas cansadas y trovadores amenos,

allΓ­ entre el PlΓ©roma me encontraba yo..







DELIRIO EN EL PERNASSO

Libremente me encontraba en aquel terraplΓ©n,

como un soΓ±ador demencial que buscaba el antiguo orΓ‘culo,
entre cumbres de sollozo origen y atΓ‘vico historial.

El Parnasso, en su majestuosidad eterna,

ululaba con el suave espectro que lo caracteriza,

como errante demonio escalfado, al borde de un amor ya caduco.

               

Sendas inconforme me proponΓ­an su amor,

En sueve trago y fervor, de malsano desvelo,

La bella ignorancia de la juventud me abandonaba,

Y con suaves alas de hadas, me acercaba a la gnosis.

 

 Y allΓ­ entre tutelares despojos, me cubrΓ­ con una etΓ©rea panoplia,

 que parecΓ­a haber sido entregada a mΓ­ por Palas, recordΓ‘ndole a Γ‰feso.

 

Aquellos tiempos de viajes, eran en los que habitaba solo sobre la tierra,
cuando las estrellas colapsaron,

y los cometas saludaban mis antiguos pensares,

entre fuerzas tutelares y prΓ­stinos destinos,
que las Moiras no quisieran otorgarme.

 

Pero he vuelto a levantarme, con semejante talante de portentoso grito,

 Que ya no gozare jamΓ‘s… pues solo ella tiene, aquel eje faltante en mi alma.

 

¿debo acaso morir en estas ruinas?

 

 “sin duda —pensΓ© un instante—, aquel seΓ±or etΓ©reo que me acompaΓ±aba,

se hacΓ­a presente en referentes auras de indecible origen.


¡Ah! “SeΓ±or etΓ©reo —dije— seΓ±or de los montes Urales,

de Delfos y corinto, seΓ±or de cadenas perpetuas,

que sollozan en la oscuridad.

 

Chernabog te nombraron, de hades te despojaron, del lisium te lanzaron,
y ahora, me buscas cual vampiro desahuciado en un acto de descaro,

Profiriendo un augurio funesto, entre lomas de conocimiento abisal.





LA CAVERNA ALQUIMICA

AllΓ­ me transmute, cayendo en soledades,

En diΓ‘logos irreales, que converse con mi Goetha.

Me forme como poeta y como creador de este mundo,
sin duda volvΓ­a a ser un elohim,



 






Comentarios