( 𝐂𝐔𝐄𝐍𝐓𝐎) 𝐄𝐓 𝐕𝐄𝐍𝐔𝐌 - 𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐏è𝐫𝐳. 𝐕

 

ET VENUM

El Susurro de los Antiguos

 

El internado de Blackwood, asentado con gran decoro en las afuera de Crawley al sur de Londres, entre   colinas azotadas por el viento, aquel era un lugar de sombras y secretos. Sus alumnos, niños de familias pudientes y de aristocrática ascendencia, hablaban en susurros de extrañas aconteceres en el instituto, y además de visiones perturbadoras. Pero nada se comparaba con lo que comenzó a suceder en la biblioteca, un lugar de altos techos y estanterías repletas de vetustos libros antiguos, libros que re remontaban a la época de Charles II, incluso muchos habían formado parte de la biblioteca del palacio de Whitehall.

 

En un principio fueron sollozos secretos entre niños, como el roce de alas en la oscuridad, que solo algunos escuchaban. Luego, las sombras cobraron vida, contorsionándose en formas grotescas en las paredes. Los libros, de repente, parecían emitir una luces tenues y pulsantes, como si sus páginas contuvieran secretos prohibidos. Pero el horror verdadero aun permanecía en las sombras impávido e inerte, y todo cambio con la aparición de Él.

 

muchos niños hablaban de una entidad amorfa que vagaba,  un conglomerado de ojos y tentáculos que se deslizaba por los pasillos, dejando un rastro de frío y desesperación. Sus ojos, abismos sin fondo, parecían penetrar en el alma de quienes lo veían, revelando sus miedos más profundos. Se decía que era un ser cósmico, un fragmento de una entidad demoníaca que había quedado atrapado en nuestra dimensión.

 

Los alumnos comenzaron a tener pesadillas vívidas, en las que eran perseguidos por criaturas grotescas y sumergidos en un mar de oscuridad. Algunos desarrollaron una obsesión enfermiza por los libros antiguos, buscando respuestas en sus páginas. Otros se volvieron paranoicos, convencidos de que eran observados constantemente.

 

El director del internado, un hombre de mirada ausente y voz cavernosa, parecía saber más de lo que admitía. Se decía que había encontrado un antiguo grimorio en la biblioteca, un libro que contenía rituales prohibidos y conocimiento prohibido. Algunos creían que había invocado a la entidad oscura sin querer, condenando al internado a una eternidad de terror.

 

Una noche, un grupo de alumnos, desesperados por escapar de la pesadilla, decidió enfrentarse a la entidad. Armados con crucifijos y libros de oraciones, se adentraron en la biblioteca, listos para la batalla. Pero la entidad los esperaba, más poderosa y terrible que nunca. Uno a uno, los alumnos fueron consumidos por la oscuridad, sus gritos ahogados por el eco de la biblioteca.

 

Solo uno sobrevivió, un joven de mirada perdida y cabello ensangrentado. Se arrastró fuera de la biblioteca, murmurando palabras incoherentes sobre antiguos dioses y dimensiones olvidadas. Cuando los profesores lo encontraron, estaba delirando, hablando de un susurro que resonaba en su cabeza, una voz que le prometía la inmortalidad a cambio de su alma.

 

El internado de Blackwood fue cerrado poco después, sus puertas selladas para siempre. Se dice que la entidad sigue atrapada en sus muros, esperando el momento adecuado para liberarse y extender su influencia por el mundo. Y aquellos que se atreven a acercarse demasiado a ese lugar, dicen que pueden escuchar un susurro, una voz que los llama desde las sombras, invitándolos a compartir su eterno tormento.

 

La Sombra que Crece

El sobreviviente, cuyo nombre se perdió en las sombras de la historia, fue trasladado a un sanatorio remoto, lejos de las miradas indiscretas. Su mente, marcada por el horror, se negaba a soltar las imágenes de la entidad y los susurros que lo atormentaban. Los médicos, incapaces de comprender la magnitud del mal al que se enfrentaban, lo diagnosticaron con esquizofrenia y lo sometieron a tratamientos experimentales.

En el sanatorio, las pesadillas se intensificaron. Los muros parecían moverse, las sombras cobraban vida y la entidad, ahora más nítida en su mente, lo acechaba en cada rincón. Los otros pacientes, al sentir su desesperación, comenzaron a experimentar visiones similares, sus rostros contorsionándose en muecas de terror.

La biblioteca del internado, ese lugar maldito, se convirtió en un foco de infección cósmica. Los libros antiguos, imbuidos de un poder oscuro, irradiaban una energía malévola que se extendía por todo el mundo. En lugares remotos, personas desconocidas comenzaron a tener sueños inquietantes, visiones de un ser antiguo y poderoso que observaba desde las sombras.

Los científicos, al investigar el caso, descubrieron que la entidad no era de este mundo. Provenía de un universo paralelo, un lugar donde las leyes de la física no se aplicaban y donde el horror era la norma. Había sido invocada accidentalmente por el director del internado, que había desentrañado los secretos prohibidos del grimorio.

La entidad, al sentir la debilidad de nuestro mundo, comenzó a alimentarse de la energía vital de los humanos, corrompiendo sus mentes y arrastrándolos a la locura. Su influencia se extendió más allá del internado, infectando ciudades enteras y causando estragos en la sociedad.

El sobreviviente, atormentado por su culpa y su conocimiento, decidió enfrentar a la entidad. Con la ayuda de un grupo de ocultistas y teólogos, se adentró en las profundidades de la biblioteca, armado con un conocimiento ancestral y una fe inquebrantable.

La batalla fue épica. Las fuerzas de la luz y la oscuridad se enfrentaron en un choque titánico. Los libros antiguos resonaron con cantos antiguos, mientras las sombras se contorsionaban en un frenesí de destrucción. El sobreviviente, poseído por una fuerza sobrenatural, luchó contra la entidad, infligiendo heridas profundas en su ser amorfo.

Al final, la entidad fue debilitada, pero no destruida. Retrocedió hacia las sombras, prometiendo volver con más fuerza. El sobreviviente, victorioso pero marcado por la experiencia, se desvaneció en la niebla, dejando atrás un mundo cambiado para siempre.

La biblioteca del internado fue destruida, junto con todos los libros antiguos. Pero la semilla del mal había sido plantada, y sus raíces se extendían por todo el mundo. La humanidad, ahora consciente de la existencia de fuerzas oscuras más allá de su comprensión, se enfrentaba a un futuro incierto.

Y así, la historia del internado de Blackwood se convirtió en una leyenda, una advertencia para aquellos que se atrevieran a traspasar los límites de lo conocido y a despertar a los antiguos dioses del sueño.

 

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