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Insomnio
Alexander Pรจrz. V
La
voz de mi mente fue como la leve y gruesa voz del otoรฑo,
Me
indicaba una debilidad tenue.
! caquexia mental dijo!
No
me dejaba dormir, ni siquiera puede resistir,
mi somnolienta presencia,
Aunque
si habรญa ausencia,
de algo llamado sueรฑo.
Suspirando
intranquilas cavilaciones, que mi alma oprimรญa,
cual
galeras sin rumbo, galeras en un mar de inquietudes deslizantes,
entre
sollozos desvelos.
lunar
Hรฉcate, de pรกlido testigo,
iluminaba
mis sombras mรกs oscuras,
Mientras
la mente inquieta con mesura,
tejรญa
fantasรญas absurdas de indecible nombre.
Fue
aquella otrora noche que oรญ lejana y tenue,
la
cantinela, la voz de una mente,
entre
el eco de la noche,
y
una suerte de seres, como susurros rampantes
de quirรณpteros en pleno otoรฑo,
hablaban
de fragilidad y de vacรญo intransigente.
Fragilidad
dijo…
caquexia
mental. - asรญ me nombrรณ,
Con
voz de profeta, y autoridad imperial,
mi
destino mostrรณ, y el sueรฑo pausado asรญ acabรณ.
Entre
sueรฑo y sueรฑo, mi nรฉmesis, se burla de mรญ,
pues
venia acompaรฑada de Tรกnatos y de Nix,
y
asรญ en mรญ el insomnio y la angustia creciรณ sin fin,
entre
tutelares desvelos.
¡Ha!
¡No
puedo dormir, aunque mi cuerpo lo anhele!
mi
mente inquieta entre pensamientos y sortilegios,
llaman
a la Mรณnada.
Laberintos
de funestas curvas, recodos sin salida,
¡donde
me he perdido yo!
en este mar de dudas, que muchos llaman mente
con
sangre he inquietudes, de almas sumergidas entre aguas caudalosas,
que
ni el mismรญsimo Estigia querrรญa en sus dominios.
¿Quรฉ
es el sueรฑo?
¡sino un breve descanso de la onรญrica vida!
¿Un
parรฉntesis en la eterna danza del cosmos?
¿Y
quรฉ es la vida sino un sueรฑo efรญmero,
en
instante de luces sombrรญas?
¡Asรญ
cavile un rato!
Temeroso
de mi dilucidaciรณn, Intranquilo,
impรกvido, sin retorno,
entre
aquel mar de plumas en que reposase mi alma.
¿Ausencia
quizรกs? - pensรฉ sin duda
un
sueรฑo que consume, que atormenta,
y soledad de la noche me llamaba,
entre
los lamentos de mi alma.
¿Dรณnde
estรก la paz, la calma, el anhelo?
¿En
quรฉ rincรณn de mi alma encontrarรฉ el consuelo?
¡Musite
largo rato temeroso!
Entre
los quirรณpteros que me asechaban
La
conciencia es mi carcelero,
me
encierra y me tortura,
¿en
soledades me augura?
en su torre de marfil, y en la oscuridad,
mi alma muere.
El
tiempo inexorable, de curso intranquilo se levanta,
mientras
yo, prisionero de mi propio tormento,
pierdo
el sueรฑo.
¿Es
que acaso Morfeo no estรก en aquel remoto paraรญso, que veo allรญ?
¡Oh, Tรกnatos, dulce sueรฑo, ven a mรญ!
libรฉrame
de esta prisiรณn, de este vacรญo.
Permรญteme
descansar, aunque sea un instante,
y
olvidare mi talante, en este mundo de cruel panoplia.
Pero
el sueรฑo se burla mรญ, y la noche se prolonga,
en
mi mente la locura se desboca,
veo sombras danzar entre la penumbra,
y
escucho el balbuceo de voces que llaman a la locura.
¿Serรก esta la condena que debo llevar?
¿Estarรฉ
atormentado a vagar con estos eternos Serafines?
En
este laberinto que es mi mente,
Perdido
e impรกvido, desvelado, atormentado…
sin
encontrar la salida,
ni
el camino verde a el bosque consagrado de Persรฉfone.
PARTE
II
La
maรฑana llega, y con ella, una nueva tortura,
La
luz del dรญa me revela mi oscura figura.
Los
ojos, hundidos, reflejan mi desasosiego,
Y
en mi rostro se dibuja el signo del cansancio.
Pero
la vida sigue, y debo seguir adelante,
Aunque
mi alma estรฉ herida y mi cuerpo se debilite.
Con
cada paso, la esperanza se desvanece,
Y
la desesperanza se apodera de mรญ.
¿Y si el sueรฑo es solo una ilusiรณn,
¿Una
promesa que nunca se cumplirรก?
¿Y
si la vida es solo una larga noche,
¿Dรณnde
la oscuridad es eterna?
Estas preguntas atormentan mi mente,
Y
en la bรบsqueda de respuestas, me siento impotente.
Pero
aรบn asรญ, sigo buscando,
Una
luz en la oscuridad, una esperanza que me guรญe.
Quizรกs
en el fondo del Plรฉroma,
mi
alma repose y aรบn quede un atisbo de luz,
vencerรฉ
a mis รกngeles nocturnos,
quirรณpteros
cenceรฑรณsos, hambrientos de sangre,
extinguiendo
la pequeรฑa llama ahรญ me profiriera Prometeo.
Y
aunque los gnรณsticos desvelos me atormenten,
y
la oscuridad infinita me envuelva, y su suave terciopelo rojo me cobije,
¡si!
terciopelo rojo, que Mercurio trajera a mis aposentos,
seguirรฉ
luchando por vivir el sueรฑo, anhelando,
sollozando,
despertando entre Plรฉyades marinas,
y
las ninfas de mi deseo.
FIN

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